Stargate y el antiguo Egipto
La película de 1994 y la serie que salió de ella llevan treinta años siendo, para mucha gente, la primera vez que oyeron los nombres de Ra, Apofis o Anubis. Merece la pena separar de dónde salió cada cosa: qué está sacado del Egipto real, qué está deformado y qué se lo inventaron directamente en un despacho de guionistas.
De dónde sale la idea
El punto de partida de la película es que los dioses de Egipto eran extraterrestres y las pirámides, obra suya. Esa idea no la inventó Roland Emmerich. Viene de una corriente que se hizo popular a finales de los sesenta con los libros de Erich von Däniken, que recorrían el mundo señalando monumentos antiguos y preguntando cómo iban a levantar aquello unos hombres con cuerdas y piedra. La respuesta que proponía siempre era la misma.
Lo que hace Stargate es coger ese material y llevárselo a la ciencia ficción, que es donde se sostiene sin tener que demostrar nada. Como película funciona. Como explicación de Egipto no, y no por gusto de aguar la fiesta: es que sabemos bastante bien cómo se construyeron las pirámides. Están las canteras con los bloques a medio cortar, están los poblados de los obreros con sus panaderías y sus hospitales de fracturas, y están los registros de asistencia escritos en trozos de cerámica, con los nombres de los que faltaron y el motivo, incluida la resaca. Un pueblo que apunta quién no fue a trabajar no necesita que le traigan la tecnología de fuera.
En este mismo sitio hay una página antigua sobre otro clásico del género, la supuesta electricidad en el antiguo Egipto, y otra sobre las maldiciones de los faraones. Son de la misma familia de ideas.
Ra, el villano
El Ra egipcio es el sol. No una metáfora del sol: el disco mismo, que cada mañana sale por el este, cruza el cielo en su barca y de noche recorre el mundo de abajo peleándose con lo que se encuentra. Su ciudad era Heliópolis, y con el tiempo se fundió con otros dioses hasta dar nombres compuestos como Amón-Ra. De todo eso, la película se queda con el nombre, con el disco solar del casco y con la idea de que manda.
Lo que se inventa es el resto: que llegara de fuera, que necesitara cuerpos humanos para durar, que gobernara desde una nave con forma de pirámide. En Egipto, Ra no era un tirano al que hubiera que derrocar. Era el orden. La amenaza venía justamente del otro lado.
Apofis, y por qué el nombre está bien elegido
La serie SG-1 convirtió a Apofis en el enemigo principal durante temporadas. Ahí sí acertaron con la elección, aunque probablemente por casualidad. En Egipto, Apofis era una serpiente enorme que esperaba a Ra cada noche en el mundo de abajo para intentar tragárselo. Si vencía, no salía el sol. Ni siquiera era un dios al que se le rezara: era lo contrario de un dios, aquello contra lo que se rezaba, y en los templos se hacían rituales para deshacerlo cada mañana. Había hasta un libro con instrucciones para ello.
Poner a Apofis como el antagonista de Ra tiene, por tanto, más fundamento del que suele tener este tipo de préstamos. Lo que no encaja es hacerlo un personaje con ambiciones y planes. El Apofis egipcio no quería nada. Solo estaba ahí, todas las noches.
Los demás nombres, uno por uno
La serie fue tirando del santoral egipcio a medida que necesitaba villanos. Esto es lo que era cada uno en su casa:
| En la serie | En Egipto |
|---|---|
| Ra | El sol, y el dios del que descendía el faraón. Culto en Heliópolis. |
| Apofis | La serpiente del caos que ataca al sol cada noche. No tenía templo ni fieles. |
| Anubis | El chacal de las necrópolis, encargado del embalsamamiento y de pesar el corazón del difunto. Nada de conquistador galáctico. |
| Hathor | Diosa del amor, la música y la alegría, con forma de vaca o de mujer con cuernos. En la serie la convirtieron en algo bastante más siniestro. |
| Osiris | El rey asesinado por su hermano y devuelto a la vida, señor del mundo de los muertos. Su centro de culto era Abydos. |
| Seth | El hermano que lo mata. Dios del desierto, la tormenta y lo que se sale de lo previsto. No siempre fue un villano: hubo dinastías que lo pusieron por delante. |
| Bastet | La gata de Bubastis, protectora de la casa. En la serie, un personaje menor de paso. |
| Sokar | Dios funerario de Menfis, asociado a los talleres y a la necrópolis. La serie lo usó como equivalente del diablo, que es un papel que en Egipto no existía. |
| Amonet | La pareja femenina de Amón en la ogdóada de Hermópolis. Una diosa antigua y bastante abstracta. |
| Heru'ur | De Horus el Viejo, una de las formas del halcón. El nombre está transcrito con más cuidado del que uno esperaría. |
| Ba'al | Este no es egipcio. Es cananeo, del Levante. Llegó a Egipto de rebote, con los pueblos que iban y venían por la costa. |
El patrón se ve enseguida: cogieron los nombres, se quedaron con la iconografía, que es lo que se ve en pantalla, y descartaron la función que cada dios tenía dentro del sistema. En Egipto eso último era lo importante. Un dios no era un personaje con biografía, sino una manera de explicar algo que pasaba: la crecida, la muerte, la enfermedad, el sol saliendo otra vez. Hay más sobre cómo encajaba todo aquello en la página de religión egipcia.
Abydos
El planeta al otro lado de la puerta se llama Abydos, y ese nombre tampoco está puesto al azar. Abydos es uno de los sitios más antiguos y más cargados de Egipto: allí están enterrados los primeros reyes, allí se levantó el gran templo de Seti I y allí se creía que estaba la tumba de Osiris. Durante siglos la gente peregrinó hasta ese punto o se hizo enterrar cerca para estar en el sitio correcto.
Que los guionistas eligieran ese topónimo para el mundo de donde salió todo tiene su gracia, porque en Egipto Abydos era exactamente eso: el lugar del origen y del paso al otro lado.
Los jeroglíficos de la película
Aquí es donde la película se porta mejor de lo que se le reconoce. El personaje de Daniel Jackson es un filólogo, y el arranque de la trama es un problema de traducción: alguien había leído mal una inscripción y él corrige la lectura. Eso, en la práctica, es lo que hace un egiptólogo. La escritura egipcia mezcla signos que valen por un sonido, signos que valen por dos o tres consonantes y dibujos al final de las palabras que no se leen pero dicen de qué se está hablando. Leer mal es facilísimo, y la historia de la disciplina está llena de correcciones así.
Lo que no son jeroglíficos son los símbolos del anillo de la puerta. Esos representan constelaciones y se dibujaron para la película. Si alguien los busca en una pared de Karnak no los va a encontrar.
Si quieres ver cómo funcionaban los signos de verdad, aquí tienes el generador de tu nombre en jeroglíficos, con la explicación de qué tiene de cierto y qué de licencia moderna, y la página sobre los escribas, que eran los que sabían manejar todo esto.
El sarcófago que cura
Uno de los objetos recurrentes de la serie es un sarcófago que devuelve la salud y alarga la vida a quien se mete dentro, con la letra pequeña de que va volviendo cruel al que abusa. Es un hallazgo de guion, y no tiene nada que ver con el objeto egipcio.
Un sarcófago egipcio era un contenedor para proteger el cuerpo, y estaba pensado para que el difunto siguiera existiendo, no para que volviera. La idea de fondo sí es parecida en un punto: los egipcios se tomaron muchísimo trabajo para que la muerte no fuera el final, y montaron alrededor de eso una industria entera de embalsamadores, talleres, amuletos y figurillas que trabajaran por ti al otro lado. Lo que no había era la vuelta.
Akenatón, el faraón que sí encaja
Hay un detalle de la película que la gente suele pasar por alto y que es el más interesante de todos. En un momento se explica que hubo un rey que se rebeló contra Ra y borró su culto. Eso pasó de verdad, aunque no exactamente así.
Amenhotep IV cambió su nombre por el de Akenatón, mandó cerrar los templos de Amón, se llevó la capital a un descampado y puso en el centro de todo a Atón, el disco solar, representado sin cara ni cuerpo, solo como un sol con rayos que acaban en manos. Fue un cambio brutal y duró lo que duró él. En cuanto murió, se deshizo el experimento, se abandonó la ciudad y se picaron su nombre y su imagen de los monumentos.
La ciudad que fundó está excavada y se puede visitar: Aketatón, la actual Tell el-Amarna. Un faraón que se enfrenta al dios del sol y al que después borran de la historia es un argumento que no hacía falta inventarse.
Entonces, ¿sirve para aprender algo?
La forma sana de verla es sabiendo qué se cogió prestado. Los nombres son reales, los lugares son reales, la escritura es real y el trabajo de traducir también. Lo demás es cine.
Sigue por aquí
- Los dioses egipcios — quién era cada uno de verdad, sin naves.
- Las pirámides de Gizeh — cómo se construyeron y quién las construyó.
- Abydos — el sitio real del que la película tomó el nombre.
- La supuesta electricidad egipcia — otro clásico de la misma corriente de ideas.
- Tu nombre en jeroglíficos — con los signos auténticos.
Sobre esta página. Es contenido nuevo, escrito en 2026 para culturegipcia.es. Habla de una película de 1994 y de una serie de televisión, cuyos derechos son de sus propietarios; aquí solo se comentan y se comparan con lo que se sabe del antiguo Egipto.