Matrimonio y sexualidad en el Egipto antiguo

Por lo que sabemos de la sociedad en el Antiguo Egipto, podemos deducir que, realmente, nuestros antepasados egipcios eran mucho más liberales en muchos temas de lo que somos ahora en la actualidad. A pesar de sus primitivas ideas (que no estúpidas ni simples, eso ya lo han demostrado bastante, sino porque su civilización ya tiene milenios), tenían una estructura social bien firme y definida, y tomaban como las cosas de lo más normales muchos de nuestro tabúes actuales sin que se les moviera ni un pelo.

Uno de esos tabúes, por supuesto, es la sexualidad. Por cierto, el sexo en el Antiguo Egipto era bastante liberal, y aunque su objetivo era como en todas las civilizaciones antiguas la procreación, ya despuntaban con ciertas fórmulas para que fuera una fuente más de placer, tanto para hombres como para mujeres (como veis, una importante diferencia incluso con nuestra percepción actual). Ciertamente, el matrimonio era la forma legal de procrear, aunque no era necesaria ninguna ceremonia: sólo bastaba con que la pareja se fuera a vivir junta; y existía el divorcio a causa de la esterilidad, aunque claro, en este caso toda la responsabilidad caía sobre la mujer, aunque jurídicamente no era repudiada ni humillada públicamente, como sí pasaba siglos después, y hoy todavía en algunos lugares.

Si alguna vez has visitado webs porno como sextube, por poner un ejemplo, te habrás dado cuenta de todos los tipos de prácticas sexuales con los que te puedes encontrar. No sé decir si por suerte o por desgracia, los egipcios no eran tan imaginativos, e incluso para ellos el sexo anal era una cosa extraña; mayormente, era practicado por prostitutas, que encontraban así una manera de hacer su trabajo y evitar embarazos, aunque no sabemos qué clase de consecuencias podía traer por otra parte. Pero como fuera, para este pueblo la sexualidad era algo natural y de lo que no había que avergonzarse: de hecho, ni siquiera preocupaba que los que contraían matrimonio fueran vírgenes, a pesar de que solían hacerlo bastante jóvenes (seguramente porque la esperanza de vida era considerablemente menor que la actual).

Además, con un pueblo tan religioso y espiritual como el egipcio antiguo, está claro que la sexualidad estaría también vinculada con sus dioses, y en realidad así era. Aunque sus ritos y cultos no llegaban al extremo de las bacanales que más tarde inventaron griegos y romanos, sí que tenían cierto aire degenerado, en tanto que acababan muchos de ellos en ceremonias de sexo en grupo, que para ellos no tenía más relevancia que la de compartir estas experiencias en comunidad, pensando que así complacerían mucho mejor a la deidad en cuestión. Casi siempre estas deidades tenían carácter femenino, pero no porque se tuviera ninguna clase de prejuicio ni espíritu machista hacia esto: por el contrario, el creer que el erotismo y la sensualidad eran características femenina era un signo de admiración hacia las mujeres, consideradas así claramente las artífices de la sexualidad.

Por último, señalar que la homosexualidad, tanto en hombres como en mujeres, no era tomada en consideración, o al menos no se hace mención a ella de forma explícita en ninguno de los escritos o documentos que han llegado hasta nuestros días. Teniendo en cuenta que el sexo se concebía sólo para la reproducción, puede que en sus cabezas no entrara la idea de practicarlo con alguien del mismo género, algo muy lógico por otra parte; así, podemos considerar que era una sociedad preferentemente heterosexual. Claro que en este caso sólo se especula, porque no se tiene ninguna razón inequívoca para afirmarlo ni para negarlo; y si en algunas especies animales la homosexualidad es algo normal, incluso la práctica del sexo puramente por placer, quizá no debemos ser tan categóricos en esto.