La Electricidad
Al conocer cada día algo más de esta cultura, nuestro asombro aumenta, sus pirámides, momias, templos, arte, ciencia.....Aun hoy, con la tecnología en pleno auge, no es posible explicar o coincidir en una teoría fehaciente.....Y una de las preguntas que siempre surge es sin dudas.....¿Como se iluminaban los egipcios en las profundidades de las tumbas y templos? A menudo la curiosidad y la sorpresa han hecho acto de presencia cuando se trata de averiguar cómo, en el antiguo Egipto, se logró tal perfección artística y técnica en condiciones de total oscuridad, dentro de los numerosos corredores subterráneos que podemos encontrar en infinidad de tumbas de diferentes necrópolis. En este informe le propondremos una explicación, sin afirmar que este sea la correcta, pero sin dudas es la que más se ajusta a las pruebas y realidad histórica....
¿Como se iluminaban?
Si la cuestión
es como podían pintar y trabajar en las tumbas y templos que por lo
general estaban en una oscuridad casi total, surge la pregunta ¿es
que acaso no existían las antorchas o las velas?. La respuesta es por
supuesto que sí, pero no podemos dejar pasar por alto que en muy pocos
lugares se han hallado manchas o partículas de herrumbre en las paredes
o techos de estos pasadizos, señales características propias
de los candiles, velas o antorchas en su constante humear. También
surge la pregunta ¿Fueron realizadas previamente las pinturas en el
exterior, y posteriormente colocadas en el interior de los monumentos funerarios?.
Con un mínimo de esfuerzo, podremos observar que la inmensa mayoría
de los dibujos e inscripciones están realizados sobre roca virgen,
que ha sido picada y pulida, para posteriormente ser decorada.Otras rocas
pesan varias toneladas, y su manejo es difícil de imaginar sin que
éstas sufrieran golpes y arañazos propios del desplazamiento
por los estrechos corredores desde el exterior, cosa que, al igual que el
humo de las antorchas, no se aprecia por ninguna parte. En definitiva, este
tipo de manipulación hubiese hecho peligrar la labor de los artistas
egipcios. Y como la imaginación no tiene límites, hay quien
ha llegado a proponer la utilización de espejos para reflejar la luz
solar en el interior de estas oscuras galerías. Entonces ¿cómo
fue posible la ejecución de semejante labor artística en las
oscuras galerías del Valle de los Reyes y de otros monumentos subterráneos
del antiguo Egipto?

La realidad Histórica
En algunos techos de
templos y tumbas, existen restos de hollín y humo, producto de velas
y antorchas, estas velas estaban humedecidas en aceites que desprendían
poco humo...
Para ciertos lugares poco profundos o cuya forma lo permitiese, utilizaban
un juego de espejos (discos de cobre pulimentado), para reflejar la luz del
sol e introducirla en el monumento, aunque el único problema es que
los espejos encontrados en Egipto no parecían ser de muy buena calidad.
Cada vez que reflejaban la luz, al menos una tercera parte de ésta
era absorbida o dispersa, con lo que después de combinar varios espejos
entre la entrada a la tumba y el interior de las distintas cámaras
y galerías, la luz que llegaba era prácticamente mínima.
No obstante el principal sistema debió ser el de las "velas",
e incluso hay registradas en ostraca el número de las mismas que se
utilizaban al día para realizar los trabajos en algunas tumbas. En
estos registros se puede observar además, cómo aumentan las
cantidades de velas utilizadas, a medida que lo hace la profundidad de la
tumba.
La hipótesis de la electricidad
El cronista árabe Abdul el Latif, (que se ubica en el 1150 de nuestra era) ya hacía mención del recubrimiento metálico del obelisco de Sesostris I que se encontraba en Heliópolis (esto es en el 1970 a. C). Pero no es la única referencia existente, ya que son muchas las crónicas que nos narran la utilización de estos gigantescos obeliscos a modo de pararrayos, que protegían las inmediaciones de los templos. Algunos de ellos estaban recubiertos de una aleación de oro, plata y cobre que recibía el curioso nombre de "electrum".
En estos relieves podemos encontrar claras representaciones de unos objetos que inmediatamente nos harán recordar a nuestras clásicas lámparas o focos. En el caso de Dendera, donde se encuentran los relieves más conocidos, se representan estas lámparas con una forma un poco más alargada que una pera, y dejando ver en su interior a una serpiente ondulante (tal cual como un filamento), emergiendo de una flor de loto en forma de "casquillo". Están sujetas por un pilar djed, símbolo de energía, estabilidad y poder, muy extendido por todo Egipto.

Estas "lámparas" muy similares a las de bajo consumo actuales, están "conectadas" por una especie de cable a un pedestal, en el que está arrodillado el dios del aire. Todo este conjunto está custodiado por un babuino que probablemente represente al dios Thot, protector del conocimiento y de las ciencias, que con un cuchillo en cada mano parece guardar celosamente tan pintoresca y extraña representación. Algunos arqueólogos como el alemán Alfred Waitakus y el inglés John Harris, aseguran que los jeroglíficos que rodean a algunas de estas representaciones, hablan de luminosidad, conocimiento y del gran poder de Isis. Si se está libre de prejuicios, se puede especular con que la realización de las diferentes inscripciones localizadas en el Valle de los Reyes y del resto de los pasadizos y tumbas del antiguo Egipto, bien podrían haber sido hechas con la ayuda de la electricidad.

Podemos entender que
este era un conocimiento en estado de involución, que en manos de la
casta sacerdotal era guardado celosamente como un gran legado de los antiguos
dioses.
No tenemos que dejar de mencionar que hay indicios del conocimiento en la
antigüedad de acumuladores eléctricos o baterías como es
el caso de las famosas "pilas de Bagdad".
Descubiertas en 1936, cuando un grupo
de obreros dirigido por el ingeniero alemán Wilhelm Köning realizaba
la construcción de un sistema de alcantarillado en la colina de Rabua,
muy próxima a Bagdad (en Irak), cuando se toparon con un extraño
objeto de arcilla en forma de jarrón. Este objeto tenía 15 centímetros
de alto, y poseía un tapón de asfalto donde hacia el interior
partía un tubo cilíndrico de cobre de 26 milímetros de
diámetro y 19 centímetros de altura.
A su vez, del tubo sobresalía una varita de hierro de 1 centímetro
cubierta de plomo ligeramente corroída por algún tipo de ácido.
A pesar de que las autoridades y los "expertos" tildaron este pequeño
jarrón o vasija de "objeto de culto" (muy típico en
estos casos), el propio Köning tras introducir un electrolito común
en el interior del recipiente, logró hacer funcionar este mal llamado
"objeto de culto" como una batería. En el mismo yacimiento
fueron descubiertos otros objetos que habían sido sometidos a un proceso
de galvanización. Estos databan del 2000 antes de Cristo, por lo que
se llegó a la conclusión que hace más de 4000 años,
los antiguos moradores de estas tierras de la Mesopotamia, utilizaban pilas
eléctricas.
La Solución a este Embrollo
Harsumtus es la denominación
griega del dios egipcio "Hor-Sema-Tauy" (Horus unificador de las
Dos Tierras). Dios que adopta diversas formas en las representaciones, entre
ellas, la de serpiente emergiendo de un loto. Y estos lotos cerrados de los
que nace Harsumtus, bajo interpretaciones febriles y totalmente desconocedoras
de la mitología egipcia, son las supuestas bombillas.
Sobre la pared norte de la cripta sur I, la escena se cuenta así:Dicho
por Harsumtus, el Gran Dios que reside en Dendera, el que se eleva desde el
loto como un Ba viviente. Las creaciones de su Ka elevan su perfección.
La tripulación de la barca Mandyet consagra su imagen. El pilar Dyed
sostiene su cuerpo, la Primordial se encuentra bajo su imagen y los cortesanos
de su Ka se encuentran bajo su respeto (Dendera V, 141, 1-3).
En el relieve vemos a Harsumtus naciendo dentro de un capullo de loto, para
surgir como dios viviente....
He aquí el misterio de las lamparitas eléctricas......Todo esto
nos indica que en Egipto aun no se puede hablar de electricidad, talvez algún
día nos topemos con un generador físico en una tumba o templo,
pero hasta ese momento no hay indicios reales de su existencia.