El Culto a Bastet
Bastet, la diosa-gata,
se solía representar como una gata sentada o como una mujer con cabeza
de gata, que en la mano lleva un sistro (instrumento musical parecido a un
sonajero). Ante todo, era la protectora de los niños de la familia
real. En la mitología egipcia, Bastet defendió a Ra, el dios-sol,
de los ataques de la serpiente Apofis, deidad que personifica las fuerzas
del mal en el más allá. Hija y esposa de Ra, Bastet representa
la dulzura maternal y la feroz defensa de los hijos, así como el placer,
la feminidad y la alegría. Además era la diosa de la música
y la danza.
En la ciudad de Bubastis, nombre que significa Mansión de la diosa Bastet, en el Delta del Nilo, aparecen restos de su culto ya en la IV dinastía (Imperio Antiguo). Desde estos principios de la historia egipcia, Bastet es la representación de la madre del Faraón, que se encarga de proteger y ayudar a su hijo.

En sus orígenes,
Bastet podría haber sido una leona, y así se la representa en
su versión colérica, como una mujer con cabeza de leona. Ésta
recibe el nombre de Sejmet (la poderosa), y representa la quemadura de los
rayos de sol. Es una diosa destructora de los hombres y responsable de las
epidemias que se cernían sobre Egipto. Por esta razón, Sejmet
fue elegida como patrona de los médicos.
Fue a partir del siglo X a.C. cuando comienza a representarse como una gata
doméstica de carácter hogareño. Cuenta una leyenda egipcia
que, al principio de los tiempos, hubo una revuelta de los hombres contra
el poder divino. Ra, para castigarlos, les envió a la feroz Sejmet.
Pero la leona, sedienta de sangre, pierde el control hasta tal punto que Ra
ha de intervenir para que no aniquile a toda la humanidad. Manda fabricar
cerveza y ordena que la coloreen de rojo, para que parezca sangre. La cerveza
es derramada cerca de donde se halla la diosa, que inmediatamente comienza
a beberla. Al final está tan borracha que olvida su furia contra los
hombres. Pero, sintiéndose humillada, huye de Egipto y se interna en
Nubia (parte del actual Sudán). Para restablecer el orden divino es
necesario que Sejmet regrese a Egipto, por lo que Ra envía a Tot con
la misión de convencer a la irascible y temible leona. Tot (dios de
la escritura y mediador entre los dioses), disfrazado de astuto monito, consigue
calmar a Sejmet y que vuelva a Egipto, para lo cual ésta toma la forma
de una gata.
Todo este tipo de leyendas
tiene una estrecha relación con las crecidas del Nilo, pues éstas
venían desde Nubia hacia Egipto (como el viaje de regreso de la diosa).
Y además la cerveza roja que calma a la leona es un símil de
las aguas del Nilo cuando suben su nivel cargadas del oscuro y nutriente limo.
Esta leyenda aparece representada por primera vez en la tumba de Seti I, padre
del famoso Ramsés II.
Por tanto, se puede observar que Bastet encarna los aspectos pacíficos
de Sejmet. Protege la gestación y los nacimientos, ya que es uno de
los ojos de Ra (el que está asociado a la Luna). Por eso a los niños
pequeños se les ponía amuletos de Bastet colgados del cuello
que les protegía de las enfermedades. Sejmet, sin embargo, era el ojo
de Ra asociado al Sol, que representaba las quemaduras solares. A pesar de
todo, ambas entran en la categoría de diosas peligrosas, pues sus accesos
de ira son tan terribles que hasta el rey de los dioses, Ra, teme permanecer
junto a ellas. Es la dualidad del carácter felino, que puede pasar
fácilmente del amor más profundo hacia sus hijos a la cólera
más enorme por defenderlos contra cualquier ataque externo.

La dinastía XXII,
de origen libio, toma a Bastet como divinidad propia y establece la nueva
capital de Egipto en Bubastis, como no podía ser de otro modo. Así
que a esta dinastía se la conoce como bubástica o bubastita.
Para mantener contenta a la diosa-gata, solía celebrarse en su ciudad
una fiesta denominada La Fiesta de la Embriaguez, con tintes orgiásticos,
en la que corría el vino en gran cantidad, pretendiendo con ello aplacar
la ira de la diosa para que no tomara su aspecto de leona y arremetiera contra
los humanos. Como se puede ver, está muy relacionada con la leyenda
de Nubia.
En su templo, los sacerdotes mantenían y adoraban a gatos sagrados
considerados la reencarnación de la diosa. Cuando estos gatos morían,
se les realizaba el rito de la momificación con todos los honores.
Las gentes de Egipto emigraban a esta ciudad cuando sus gatos morían,
pues era costumbre enterrarlos en un cementerio en la ciudad de la diosa-gata.
En 1859 se encontró allí una necrópolis con unos 300.000
gatos momificados. Sus descubridores convirtieron las momias en polvo para
abono, que fue vendido a agricultores ingleses a unas 4 libras la tonelada.
Además de en su capital, Bastet fue adorada en otras ciudades egipcias,
como Heliópolis, Menfis o Leontópolis, difundiéndose
su culto más tarde a Italia. Este culto duró hasta finales del
siglo IV d.C.