MENFIS

NOMBRE
MODERNO |
MIT
RAHINA |
NOMBRE
CLÁSICO |
MENFIS |
NOMBRE
EGIPCIO |
MEN
NEFER,TAUY |
CAPITAL
DEL NOMO |
I
DEL BAJO EGIPTO |
RESTOS
· Coloso de Ramses II
· Esfinge de Alabastro
El coloso de Ramses II, realizado en piedra silícea con una altura original de 13 metros. Actualemente el coloso ha perdido la parte inferior de las piernas, por lo que ha quedado reducido a 10.3 metros. El nombre del faraón aparece grabado en el pectoral, la hebilla del cinturón y en el hombro derecho.
Una esfinge de alabastro de
4.25 metros de altura y 8 de longitud quizás de Amenhotep II, con un
peso aproximado de 80 toneladas. La esfinge originalmente flanqueaba la entrada
sur del Templo de Ptah.
Las salas de momificación de
los toros del Serapeum, en las que se conserva una mesa de momificación
de la XXVI dinastía.
Existía otro coloso realizado en granito rosa encontrado cerca del
anterior que actualmente se encuentra en la plaza de la estación central
de El Cairo.
La ciudad de Menfis, ahora desaparecida casi por completo, fue el centro administrativo y religioso del nomo I del Bajo Egipto. Fue, asimismo, la residencia de los faraones y la capital de Egipto a comienzos del Período dinástico y del Imperio Antiguo, y muchos soberanos posteriores mantuvieron allí un palacio. Los templos de la ciudad se contaban entre los más importantes del país. Menfis siempre fue uno de los lugares más populosos y renombrados de Egipto, y por ende del mundo entero, habitado por una comunidad realmente cosmopolita Su puerto y sus talleres locales tuvieron un papel importante en el comercio exterior egipcio.
Reflejo de la magnitud e importancia de Menfis es la
extensión de sus cementerios, con más de 30 Km. de longitud,
al borde del desierto y en la ribera occidental del Nilo. El conjunto de todos
ellos constituye la necrópolis menfita: 1) Dahshur, 2) Saqqara, 3)
Abusir, 4) Zawyet el-Aryan, 5) Gizeh, 6) Abu Ruash. Administrativamente, Gizeh
y Abu Ruash entraban ya en el nomo II del Bajo Egipto
Los nombres con que ahora se conocen las distintas partes
de la necrópolis menfita derivan de los nombres modernos de las aldeas
cercanas. Los propios egipcios carecen de un término especial para
designar toda la necrópolis, aunque utilizan numerosos nombres geográficos
antiguos aplicándolos a las distintas partes, como Rasetau (probablemente
Gizeh meridional). Las características más notables de la necrópolis,
como eran las pirámides reales, dieron a veces sus nombres a los barrios
adyacentes de la ciudad, que habían crecido fuera de las “ciudades
piramidales” de los sacerdotes y funcionarios.
Uno de esos términos, el nombre de la pirámide
de Pepi I en Saqqara, Mennufer, en copto Menfe y Menfis en su forma helenizada,
fue adoptado ya en la XVIII dinastía para designar a toda la ciudad.
La ciudad propiamente dicha, o lo que pueda quedar de sus palacios, templos
y casas, hay que buscarla en el área de cultivo al este de la necrópolis,
enterrada bajo los depósitos de lodo que quedan tras las inundaciones
del Nilo, y cubierta por asentamientos, campos y vegetación modernos.
Tanto es así, que sólo algunas pequeñas partes han salido
a la luz en Mit Rahina y en Saqqara (al este de la pirámide de Teti).
La posición de la ciudad, o al menos su centro, probablemente no se
mantuvo estable a lo largo de la historia egipcia, con la prosperidad de zonas
nuevas que ganaban en importancia a costa de otras cuya popularidad había
decaído. Esta puede ser una de las razones de la enorme extensión
longitudinal que cubren los cementerios urbanos, aunque indudablemente hubo
otras, como la búsqueda de emplazamientos adecuados para los proyectos
de construcción de pirámides a gran escala. Nuestro concepto
moderno de la ciudad de Menfis y de su oscura contrapartida, la necrópolis
menfita, resulta por ello muy artificial, porque ninguna de las dos existió
completa en un determinado momento.
Las fuentes clásicas así como los descubrimientos
arqueológicos revelan que Menfis llegó a ser uno de los centros
administrativos más importantes del país ya en los mismos comienzos
de la historia egipcia, después del 1920 a.C. Heródoto dice
que fue Menes –considerado tradicionalmente como el primer faraón
de Egipto- el que levantó un dique para proteger a la ciudad de las
inundaciones del Nilo. De acuerdo con el historiador Manetón, fue el
sucesor de Menes, llamado Athothis, el constructor de los palacios más
antiguos de la ciudad de Menfis. El nombre más vetusto del distrito
fue Ineb-hedj “la Muralla blanca”, expresión que quizá
refleja el aspecto de su residencia fortificada, y a la que también
podría haberse aplicado. Tal vez el más apto fuera el término
que apareció en el Imperio Medio, Ankhtawy, “lo que une los Dos
Países”, subrayando la posición estratégica de
la ciudad en el vértice del delta, de tanta importancia económica,
entre el Bajo y el alto Egipto, según la terminología tradicional.
Esa fue probablemente la razón que indujo a los soberanos de la I dinastía
a escoger la zona como asentamiento de la capital.
Sólo Tebas en el sur pudo compararse con la importancia
religiosa, política y económica de Menfis, aunque nuestro conocimiento
de los restos de ese auténtico monumento funerario nacional egipcio
es infinitamente menor. Para los extranjeros, Menfis era la representación
de Egipto. Según algunos estudios, fue el nombre de uno de sus templos
levantado en el Imperio Nuevo y de los barrios próximos de la ciudad,
Hikuptah (“el templo del ka de Ptah”), el que sirvió para
designar a todo el país, conocido por los griegos como Aigyptos, y
del que procede el moderno Egipto. Tal es también la etimología
de la palabra “cóptico”, “copto”.
La ciudad de Menfis no sobrevivió al gradual
eclipse de la antigua civilización egipcia en los primeros siglos de
nuestra era. Económicamente incluso se resistió antes de esa
fecha por el crecimiento de Alejandría. Su importancia religiosa desapareció
cuando el emperador Teodosio (379-395) decretó que el cristianismo
debía ser la religión oficial de todo el imperio romano. El
golpe de gracia final lo recibió Menfis en el año 641, cuando
el conquistador musulmán Amr ibn el-Asi fundó una nueva capital
de Egipto, el-Fustat, en la orilla oriental del Nilo y en el extremo meridional
de El Cairo moderno.
TEMPLO DE PTAH







TEMPLO DE HATHOR







PTAH SACMIS NEFERTEM
TRÍADA MENFITA