HELIOPOLIS

NOMBRE
MODERNO |
TELL
HISN |
NOMBRE
CLÁSICO |
HELIÓPOLIS |
NOMBRE
EGIPCIO |
IUNU |
CAPITAL
DEL NOMO |
XIII
DEL BAJO EGIPTO |

RESTOS
Templo de Ra
Obelisco de Sesostris I
Tumbas de sacerdotes de la XI dinastía


"La ciudad del Sol",
la egipcia Iunu se encuentra situada a 8 km al este del Nilo en el borde del
delta, y a unos 10 km al NO de El Cairo. Ciudad de gran poder político
y fundamentálmente religioso debido a su adoración al dios supremo
Ra y a su teoría de la creación. La Eneada heliopolitana es
sin lugar a dudas el grupo de deidades más importante de todo el panteón
egipcio.
Era conocida como Per-Ra (Ciudad de Ra) y aunque ya existía en la época
tinita su mayor apogeo lo alcanzó durante el Reino Nuevo, con la adoración
a Amón-Ra. En la ciudad se encontraba uno de los mayores y más
importantes templos de Egipto en el que trabajaban mas de 10.000 personas.
Desgraciadamente poco queda que pueda ser visto de él. Existen numerosas
construcciones de otros templos debidas a Amenhotep III, Sethy I, Ramses II
y Merenptah. No es seguro que estas formasen parte del gran templo de Ra y
bien podrían haber sido pequeños templos unidos a él.
Ya en época romana se desmontaron edificios para formar construcciones
nuevas y los obeliscos fueron trasladados. Culturalmente tuvo una gran importancia
por el conocimiento de los sacerdotes, considerados portadores de saber.
Con la fundación de Alejandría la ciudad perdió parte
de su esplendor. Otras divinidades adoradas eran el toro Mnevis, Hathor e
Iusas.
La ciudad de Iunu, la
Heliópolis de los antiguos griegos, fue una de los tres pilares del
Antiguo Egipto, junto con Tebas y Menfis. Fue la capital del nomo XIII del
Bajo Egipto, y no solo fue la ciudad donde se formó la primera teoría
de la creación en la Historia de la Humanidad, sino que fue como la
Salamanca de Egipto, donde se aprendía astronomía, ciencias
y se formaban los mejores y más destacados sabios de todo el reino.
Desde las primeras Dinastías, el centro religioso de Iunu fue el lugar
de donde partiría la herencia faraónica. No obstante, del legado
que abarca el predinástico hasta el período romano, no se ha
podido conservar ni una sola ruina de esta ciudad solar. Sabemos por referencia,
como los Santuarios Solares de Abu-Gurob el modelo aproximado del aspecto
de los santuarios y los edificios principales. Eran un reflejo de Iunu del
cual solo el Faraón era el beneficiario.
A lo largo de su historia,
Abydos no solo formó parte del culto a la creencia de un Más
Allá, sino que cuando los derechos que otorgaban la inmortalidad llegaron
hasta el pueblo llano, y tanto el rey como todos y cada uno de sus súbditos
podían beneficiarse de ese privilegio, Abydos se engrandeció
de forma señalada. Los sacerdotes de la VI Dinastía tuvieron
allí sus moradas para la eternidad. Los vestigios que nos están
llegando gracias a los trabajos arqueológicos van desde las ruinas
de los complejos de Senwosret II hasta los edificios levantados por Ramsés
II. Toda una herencia de riqueza incalculable.
Los Santuarios que se
levantaron durante la V Dinastía fueron sacados de los modelos que
había en Iunu. Su característica fundamental es el podium con
forma de mastaba, que recordaba el montículo primigéneo de donde
surgió la creación. Sobre esta mastaba, que estaba construida
en piedra caliza, se erigía un obelisco, el símbolo del culto
solar. En lo alto del obelisco, se habrían colocado una especie de
objeto cónico que recibía el nombre de ben-ben, y que hasta
nosotros nos han llegado algunos ejemplos, como el que se halló en
la pirámide de Amenenhat I, y que estuvo recubierto de electro. Junto
al obelisco, había un gran altar de piedra, rodeado de cuatro bloques
en forma del jeroglífico "Hotep", y estaban orientadas hacia
los cuatro puntos cardinales. "Hotep" se puede traducir por "paz",
"satisfecho" ó tambien por "ofrecimiento". Jugando
con la dualidad de la palabra, tan común en el Antiguo Egipto, podemos
deducir que el altar se llamaba "Ra está satisfecho".
Una vez llegado el Imperio Nuevo, Iunu se vio retirada a un segundo plano por la ciudad de Waset, Tebas. Aún así, siendo Amón la divinidad suprema de Egipto, necesitó la ayuda de Iunu para poder gobernar en las Dos Tierras, pasando a ser Amón-Ra. Durante el Imperio Nuevo, fueron algunos los monarcas que vieron el peligro que suponía conceder todo el poder a la casta sacerdotal, como Thutmosis IV, Amen-HotepIII, el propio Ajenatón ó Ramsés II. Sin embargo, cuando finaliza el reinado del último ramésida, la ciudad de Iunu declinó hasta su destrucción en el año525 a.C, con la llegada de los persas, que asolaron la ciudad. Durante los períodos griego y romano, algunas de las estructuras fundamentales y sobre todo su reputación como sede primigénea, estaban reconstruidas, pero ya nunca volvió a ser lo mismo. Strabón la visitó en el Siglo I a.C, y dos tercios de la población ya habían abandonado la ciudad. En el Siglo I d.C, los santuarios y obeliscos que cantaban la grandeza y obra de Atum-Ra, habían viajado hasta Alejandría. El resto de la ciudad se expandió por todo Egipto, y sobre todo, en El Cairo, puesto que a Egipto habían llegado los "desmanteladores", que piedra a piedra, terminaron de derruir el sueño de los dioses.
